El Consejo Superior de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) aprobó durante su última sesión de mayo el documento que contiene el informe final de la Tercera Autoevaluación Institucional (TAI), que será enviado esta semana a CONEAU a través de la Secretaría de Planeamiento.

Al emprender en 2015 el tercer ejercicio de autoevaluación institucional, la Universidad afianza una experiencia de articulación continua entre las dos funciones claves para una moderna organización académica: la evaluación y el planeamiento. El actual Plan de Desarrollo Institucional (PDI) se despliega en tres etapas trianuales (2011-2013, 2014-2016 y 2017-2019), por lo cual la llegada del tercer informe de evaluación externa de CONEAU, prevista para el segundo semestre de 2016, impulsará la última etapa del PDI cuyos resultados e impacto quedarán asociados a la conmemoración de los primeros cien años de vida institucional.

Cabe recordar que la primera autoevaluación institucional de la UNL se realizó en 1998 y recibió el informe de evaluación externa en 2000. Ese mismo año puso en marcha su primer Plan de Desarrollo Institucional que fue, en buena medida, consecuencia de aquella interacción. Aquel PDI se desplegó hasta 2008, año en el que tuvo lugar la segunda autoevaluación institucional. En 2010, sobre la base del segundo informe CONEAU de evaluación externa, la UNL aprobó su actual PDI 2010-2019 denominado “Hacia la Universidad del Centenario”.

El recorrido de la TAI

Las actividades de autoevaluación fueron numerosas y pueden agruparse en dos categorías: los informes preliminares y las instancias participativas. Los amplios y detallados documentos que contienen los resultados de todas esas actividades pueden consultarse en www.unl.edu.ar/autoevaluacion.

Los informes preliminares se realizaron sobre la base de dos guías para su elaboración, una para áreas centrales y otra para facultades y centros universitarios. Dichas guías son documentos técnicos discutidos y aprobados en el ámbito del Comité de Gestión de la TAI. La guía dirigida a organizar la tarea autoevaluativa de las áreas centrales de la UNL intentó mostrar el camino para que cada secretaría o dirección que integra el gabinete del Rector realice un proceso colectivo de recolección de datos y documentos, reflexione sobre su labor durante los seis años y sobre esas bases complete los apartados solicitados.

Otra guía estuvo dirigida a las facultades y centros universitarios. Bajo la coordinación del decano o director se constituyeron comisiones de autoevaluación integradas por miembros del equipo de gestión y representantes estamentales. En cada caso los consejos directivos hicieron las designaciones y supervisaron las tareas. Con una lógica similar a la empleada para las áreas centrales, las unidades académicas realizaron una tarea colectiva de recolección de información, talleres de debate y acuerdos sobre juicios evaluativos que concluyeron en un conjunto de informes autoevaluativos donde se exponen los logros, dificultades y grados de avance de la labor institucional en el septemio bajo análisis.

Por su parte, las instancias participativas de la TAI fueron, en su mayor parte, llevadas a cabo por el Observatorio Social de la UNL. Se aplicaron encuestas, grupos focales y entrevistas en profundidad, aunque también se destaca un foro participativo instalado en el portal de UNL, activado también mediante las redes sociales.

Siguiendo una muestra representativa se administró una encuesta de diseño propio, que constó de tres bloques de preguntas a estudiantes presenciales y a distancia con 1.300 y 250 casos respectivamente. Una encuesta a graduados de carácter universal y administrada a través del sistema Kolla del Sistema de Información Universitaria (SIU) fue respondida por 1.444 egresados de carreras de grado de todas las facultades en 2014 y 2015. El instrumento fue producto de la cooperación técnica con el Programa de Estudios en Educación y Trabajo (PEET) de la UBA , que asesora a UNL desde 2011.

Por su parte, la Encuesta Social estuvo dirigida a la población en general tanto de Santa Fe como de otras ciudades intermedias de la zona de influencia de la UNL. Su propósito fue medir la repercusión de la labor universitaria en la opinión de los ciudadanos. El instrumento es similar al aplicado en las dos autoevaluaciones institucionales previas, de manera que el informe respectivo puede hacer con las respuestas una serie variable a lo largo de tres décadas, lo cual ofrece una nota de originalidad para el análisis del contexto en las autoevaluaciones universitarias.

En lo relativo a docentes, estudiantes de posgrado y no docentes, la consulta se canalizó a través de grupos focales organizados por el Observatorio Social. Se convocó por perfiles y azar a grupos de entre