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Los pueblos originarios y la prevención del Coronavirus

Un equipo de lingüistas de la FHUC trabajó de manera coordinada con comunidades de pueblos originarios para la elaboración de videos, en lenguas mocoví y qom, con pautas preventivas para el COVID-19.

Un grupo de docentes, investigadores e investigadoras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL, dirigido por Dra. Cintia Carrió, trabajó junto a referentes de comunidades de pueblos originarios en la elaboración de piezas comunicacionales, en lenguas mocoví y qom, con pautas preventivas ante la pandemia de Coronavirus.

La actual situación provocada por el COVID-19 concentra, en la actualidad, los esfuerzos de los diferentes niveles del Estado por dar a conocer información y recomendaciones para hacer efectivas las medidas de autoaislamiento preventivo y obligatorio. En este contexto, se vuelve un desafío pensar cómo comunicarse con quienes no tienen al español como idioma. En Santa Fe, por ejemplo, existen diversas comunidades de pueblos originarios que mantienen sus lenguas. La lengua mocoví se habla sólo en Argentina, en las provincias de Santa Fe y Chaco. La lengua qom del pueblo toba-qom tiene gran vitalidad y sus hablantes se distribuyen en las provincias de Santa Fe, Chaco y Buenos Aires.

En primera persona, la Dra. Carrió cuenta cómo y porqué se desarrolló esta iniciativa de docentes de la FHUC.

“Para llegar a La Thee Palma desde Santa Fe, hay que subirse a la Ruta Nacional N°11 y manejar unos 300 kilómetros para, entonces, desviar al oeste. También se puede subir al colectivo El Norte (único que te lleva y te trae), pero el viaje será considerablemente más lento, y luego tener que caminar unos cuantos kilómetros desde el desvío. Nada de esto es posible en contexto de cuarentena. Un mensaje para saber cómo estaba todo por allá y una respuesta dilatada, sujeta a los vaivenes de la señal de los teléfonos, derivó en el primer video de prevención para COVID-19 en lengua mocoví.

Entre las preocupaciones de cómo lograr cumplir medianamente con el aislamiento, cómo cobrar cuando los cajeros quedan a kilómetros si no hay vehículos, cómo abastecerse en un pueblo pequeño y sin movimiento, surgió “hice un audio con mi hija”. Su iniciativa, su visión y su preocupación, fueron el puntapié inicial. Mediante comunicaciones por celular se logró, trabajando a la distancia y en dos días, un video de difusión en lengua mocoví. Luego lo replicamos pero en lengua qom, con la comunidad Qom de Santa Fe Capital.

Los videos son muy simples y seguro perfectibles, seguro mejorables, pero lo que importa ahora es que están circulando desde hace días e informando a personas que no pueden leer, que no pueden comprender el español o que, sencillamente, sienten en la lengua de sus padres y abuelos el consejo y la fortaleza que necesitan. La lengua identifica, cobija, acaricia. La traducción que acompaña las imágenes es libre y sintética, los audios son mucho más ricos que los subtítulos, porque están destinados a los hablantes. Un video sencillo que pretende, no sólo informar, sino también lograr que la identificación con la lengua favorezca la empatía.

En estos días se habló mucho de “empatía”. “Hay que ser empáticos”, “necesitamos empatizar”, e incluso muchos, convencidos, lo hemos tratado de ejercitar ahora y desde siempre, todos los días. El punto es que la dificultad para empatizar no está dada sólo por la mera voluntad. Para poder empatizar con el otro, para poder ponerte en el lugar de “ese otro” tenés que conocerlo. Y tenés que conocerlo sin juzgarlo, aceptar así como es; no tolerarlo, aceptarlo. Empatizar con el otro implica conocer cómo es su vida, cuáles son sus miedos, cuáles son sus deseos, cuáles son sus necesidades. Independientemente de lo que uno piense y opine de sus miedos y sus deseos. Para poder empatizar con el otro, es necesario tratar de ver lo que el otro ve y lo que el otro enfrenta todos los días cuando se levanta; así, despojado de prejuicios, despojados de los propios juicios. Ser empático es difícil pero es lo que nos vuelve humanos. “No tengo palabras”, fue la última frase de nuestro intercambio, después de que vieran el video, qué paradójico, ahí metidos nosotros entre dos lenguas y no encontrando palabras ni en mocoví ni en español, y fue silencio.

No vamos a saber si los videos permitirán evitar algún contagio. Eso seguramente resultará una verdad contra fáctica. Pero hasta solo la duda amerita el trabajo.

#quedatenacasa, sé empático, pensá que no todos pueden quedarse”.

El texto pertenece a la Dra. Cintia Carrió, docente de la FHUC e integrante del proyecto “moqoit”, un software educativo pensado para las aulas de lengua y cultura mocoví (lengua indoamericana de la familia lingüística Guaycurú), fruto del trabajo interdisciplinar, colaborativo y continuo de especialistas de diversas áreas pertenecientes a la FHUC y a la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL, así como también de miembros de instituciones educativas y referentes de comunidades indígenas; todos reunidos en torno a Proyectos de Extensión y de Investigación Orientada.

Los videos